Ha pasado ya tanto tiempo, y el abismo que separaba tu ser del mío, cada vez es más profundo. Trato de mirar hacia atrás y comprendo que fue efímero el ver tu mano sosteniendo mi corazón. Y es en medio de esa soledad, que ya no encuentro un motivo para escribir; es difícil tratar de plasmar el alma en unas cuantas hojas cuando el cuerpo yace inerte y vacío.
Cuantas veces le escribí al amor; ahora, sólo debo conformarme con saber que en alguna parte del guión de mi vida existió alguien que jugó a amarme… Hoy no me pidas que escriba, pues no tengo siquiera tristeza que me inspire. Cuando mi corazón agonizaba, la melancolía fue la pluma de mis mejores Poemas, hoy por hoy, no que nada… Hoy, falta la musa de mi inspiración, la tristeza que me acompaña se ha enmudecido, no habla, no siente... Mira de reojo un corazón palpitante, frío, mísero...
Un corazón que tan sólo funciona como una máquina estúpida que se mueve al compás de un cuerpo que necesita respirar para seguir sufriendo.
Un corazón que ha perdido el afecto por el alma... Por un alma que vio marcharse y dejarlo casi desangrando, mientras le pedía a gritos que la necesitaba para palpitar. ¿Triste verdad?
Cómo puede un corazón, mantenerse sólo, sin la posibilidad de sentir...
pero es posible. Mírame, camino como fantasma en tus noches, como suspiro perdido en el aire perenne de tu soledad. Te juro que he tratado en vano, que mi corazón se permita así mismo sentir; pero comprende niño de ojos tristes, que este pobre corazón remendado, no ha curado sus heridas, mantiene abiertas las puñaladas que le propicio mi alma, cuando intento alcanzar a Cupido.
Corazón estúpido... Ahora, ya ni siquiera lo intenta... Carece de fuerzas suficientes siquiera para suspirar... palpita como una máquina,
como un ente. Es por eso mi amada quimera, que abandono la batalla... créeme, que no es por cobardía, es que, es difícil, luchar sin alma y con un corazón resignado. Y pese a que he caminado al fin del mundo en busca de mi alma perdida, ella, ni siquiera responde a mis llamados.
Cuando aún tenía lágrimas en los ojos, inunde las calles con ellas tratando de encontrar mi alma naufraga en algún puerto, así fuera vacío. Pero nunca la encontré; y un cuerpo sin alma, no existe, es un espectro, un ente. Los fantasmas sólo vagan... Y eso soy yo, un fantasma de lo que fuimos. Y pese a que pasa el tiempo, aun mi cuerpo no encuentra al alma, aquella que escapo con Cupido cuando vieron que la flecha clavada en el centro de mi pecho, era imposible de quitar...
Ahora, con un cuerpo apenas en pie... Un corazón, agonizando
y un alma vagando en algún lugar... Me resigno, y me siento a descansar en tu pasado esperando que algún día, Cupido vuelva por su flecha; y mi alma, loca, bohemia y ausente, regrese a curar mi corazón.
Cuantas veces le escribí al amor; ahora, sólo debo conformarme con saber que en alguna parte del guión de mi vida existió alguien que jugó a amarme… Hoy no me pidas que escriba, pues no tengo siquiera tristeza que me inspire. Cuando mi corazón agonizaba, la melancolía fue la pluma de mis mejores Poemas, hoy por hoy, no que nada… Hoy, falta la musa de mi inspiración, la tristeza que me acompaña se ha enmudecido, no habla, no siente... Mira de reojo un corazón palpitante, frío, mísero...
Un corazón que tan sólo funciona como una máquina estúpida que se mueve al compás de un cuerpo que necesita respirar para seguir sufriendo.
Un corazón que ha perdido el afecto por el alma... Por un alma que vio marcharse y dejarlo casi desangrando, mientras le pedía a gritos que la necesitaba para palpitar. ¿Triste verdad?
Cómo puede un corazón, mantenerse sólo, sin la posibilidad de sentir...
pero es posible. Mírame, camino como fantasma en tus noches, como suspiro perdido en el aire perenne de tu soledad. Te juro que he tratado en vano, que mi corazón se permita así mismo sentir; pero comprende niño de ojos tristes, que este pobre corazón remendado, no ha curado sus heridas, mantiene abiertas las puñaladas que le propicio mi alma, cuando intento alcanzar a Cupido.
Corazón estúpido... Ahora, ya ni siquiera lo intenta... Carece de fuerzas suficientes siquiera para suspirar... palpita como una máquina,
como un ente. Es por eso mi amada quimera, que abandono la batalla... créeme, que no es por cobardía, es que, es difícil, luchar sin alma y con un corazón resignado. Y pese a que he caminado al fin del mundo en busca de mi alma perdida, ella, ni siquiera responde a mis llamados.
Cuando aún tenía lágrimas en los ojos, inunde las calles con ellas tratando de encontrar mi alma naufraga en algún puerto, así fuera vacío. Pero nunca la encontré; y un cuerpo sin alma, no existe, es un espectro, un ente. Los fantasmas sólo vagan... Y eso soy yo, un fantasma de lo que fuimos. Y pese a que pasa el tiempo, aun mi cuerpo no encuentra al alma, aquella que escapo con Cupido cuando vieron que la flecha clavada en el centro de mi pecho, era imposible de quitar...
Ahora, con un cuerpo apenas en pie... Un corazón, agonizando
y un alma vagando en algún lugar... Me resigno, y me siento a descansar en tu pasado esperando que algún día, Cupido vuelva por su flecha; y mi alma, loca, bohemia y ausente, regrese a curar mi corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario